Super recomendable, mi hijo ha estado allí dos años y estoy muy contenta. Es como una familia. Tratan a los niños con muchísimo amor, respetando el ritmo de cada uno. Trabajan por proyectos con actividades para despertar la creatividad. Aprenden jugando.
Por último, destaco todo el personal que es muy amable y entregado, disponen agenda electrónica por lo que en cada momento puedes saber la información (actividades del día, fotos, si ha comido o dormido), es bilingüe (los niños son esponjas que prenden mucho desde tan pequeños) y comida casera.